El regreso a Avellaneda siempre me deja sensible, en ese tren Ezeiza/Cañuelas en que se pierde la certeza de realmente llegar a destino, no por algo violento, sino porque el mismo servicio tiene el poder de cambiar el trayecto a mitad de camino, me pongo a pensar.
Leí 60 páginas de un libro nuevo y cada año intento torturarme con una distopia, capaz para recordar que el mundo todavía puede ser mucho peor. Esta en particular es de canibalismo, debería gustarme pero está escrito de manera tan argentina que te destroza a las pocas páginas. Desde que descubrí las distopias intento leer las que más me llaman la atención, pero debería poner un límite por año.
Pienso que siempre fui buena disociando, desde chica, antes que el término se haga viral. Tengo la hermosa capacidad de abstraerme del contexto e irme a mi propio mundo. También pienso que logré mantener mis debilidades escondidas, aunque sea muy "estudiosa", no siento que eso sea un mérito, simplemente lograba enfocarme y sacar a relucir las partes donde si soy buena y darle sombra a las que no, como cuando me maquillo.
También se me cruza el pensamiento de que es un bajón ser mujer pero la pasaría tan mal siento hombre. Mi sensibilidad sería un peso aún más grande en esta sociedad. Pienso que vivo en exactitud y el mundo funciona en aproximado. Debe ser más liviano vivir en aproximado. Cuando era chiquita me gustaba dejar el volumen de la tele en números impares, nunca me gustaron los pares, capaz tan exacta no era o tal vez los números impares también tiene cierta exactitud. Duré 13 años siendo buena en matemáticas, hasta fui a olimpiadas con mi colegio, cuando empezaron a agregar letras no le encontré más la vuelta.
Tal vez se trata de dejar pasar los pensamientos y solo mirarlos, dejar que sigan su camino. También creo que hoy entendí que quiero más de la vida, de esta vida. Antes pensaba que era menos, que yo no podía con ella, que era demasiado, a veces lo sigue siendo. Pero hoy se me cruzó el pensamiento de que soy yo la que quiere más, incluso sin maquillar debilidades, aprender a aceptar que soy humana y nada se va a escapar de mi vida por mostrar errores. Dejar de hacer malabares con cálculos que jamás voy a entender y comprender que no se puede entender todo de manera exacta, tal vez es comprender pero solo aproximándome un poquito a la realidad y que con eso debería bastar.

