martes, 23 de septiembre de 2025

Cuando estoy ansiosa vienen a mi cabeza todas esas historias no ocurridas, nombres que no están en mi vida y me obligo a volver al presente. Empecé a tejer este año, le regalé una bufanda muy, demasiado, larga a mamá y ahora estoy haciendo un chaleco. También seguí pintando y volví a escribir. 

Creo que una de las cosas que me salvó estos últimos años fue estar afuera de mi casa. Estudiar, trabajar, ir a casas de pacientes y atender ahí, quedarme en casa me retrotrae a momentos facultativos en los que quiero y no quiero meterme. No por esos momentos en sí sino por mi estado mental, es como intentar agarrar algo adentro del agua, se te escapa ni bien estiras la mano y tenés que subir a tomar aire para seguir, volver al presente. Tengo mis marcadores pre 2023, hay uno que dice Lectura, donde hay blogs y articulos random, claramente tan detenidos en el tiempo como todas esas estrellitas en la carpeta. A veces entro y me vuelvo a encontrar en palabras ajenas o re posteos de tumblr. Incluso entro a mi propio tumblr y me veo, me encuentro. Capaz estar más tiempo en casa me haga enfrentarme a todo eso.

Riverdale, Digimon Tri, ese pantalón divino de la vidriera que te probaste y te quedó como el orto. Todo con un gran potencial, no tan buenos resultados finales. A veces me quedo en ese principio, esa primera temporada que era puro build up, que estaba tan bien construido que decías: sí, el próximo capítulo pasa... y no. Agregaron tramas sin sentido y todo empezaba a estirarse y estirarse y estirarse hasta que te preguntás qué estabas esperando en un primer momento. Creo que todo tiene su timing y es muy fácil perderlo, me encantaría ser de esas personas que dice: esto se terminó y se termina, pero no, vuelvo, en mis momentos de ansiedad vuelvo y me pierdo hasta volver a encontrarme en el presente. Un presente con herramientas, en terapia, avanzando de a poco. 

Capaz todo esto es necesario para lidiar con el ahora, un poco de pasado por acá, algo de futuro por allá y vuelvo tranquila sabiendo que estoy haciendo algo que se siente bien, que se siente que tiene que pasar y me doy cuenta que ese build up es mío, no del resto, no de esos fantasmas vivos en algún lugar del planeta sino del lugar donde estoy yo. 

sábado, 13 de septiembre de 2025

Amarrame

Muchas veces mi cabeza se obsesiona con la perfección y así, nunca estoy preparada para lo que sea que tengo en mente y, por lo tanto, no me animo. Después me sorprendo cuando en los partidos de voley ponen la música de Misión imposible entre set y set o cuando encuentro leche baggio en mi lugar favorito de productos de limpieza. Cuando una virulana prendida fuego hace el efecto más mágico que ví en mi vida o cuando paso una semana entera escuchando una canción de Maluma. Que se yo, hay cosas que no tienen mucho sentido.

Mi psico me dijo muchas veces que mire la vida como un juego, cosa que me cuesta bastante, siento la mente pesada, pero se está abriendo, de a poco se abre y me animo. Intento cosas nuevas y le pruebo a mi ansiedad que estas últimas veces estuvo equivocada y me siento más liviana. Por primera vez, creo que tengo muchas anclas en el presente, cosas que me permiten disfrutar y quedarme en el ahora. No perderme en el pasado ni ahogarme en el futuro. Me gusta mi ahora y quiero construirlo todavía mejor, pulirlo, no seguir trabada con lo mismo de siempre. Quiero hacerme un amarre con mi presente, conmigo misma, con todo lo que se pueda crear ahora, todas esas pequeñas decisiones que construyen o destruyen la autoestima. 

Quiero decir que sí a todo lo que de verdad tenga ganas de hacer aunque me asusté, me de miedo y una parte de mi piense que no estoy lista. Quiero decir que no a todo lo que no quiera hacer, con toda la sinceridad del mundo, aprender a decir que no sabiendo que esas ausencias crean espacios nuevos. Está siendo un año de registro, duelos y crecimiento, quiero que termine bien, que termine mejor de lo que imagino. Porque la verdad, ¿qué nos queda si no nos animamos a hacer lo que tenemos ganas?

Ay, quiéreme de a poco

Pero que no me dé cuenta y que nadie sepa