Los highlights de mi semana fueron entrar al vivero que abrió en mi cuadra y comer tortilla hecha por mi abuela postiza. Creo que los años de terapia están dando resultado en esos momentos donde me centro en el presente, en cuidar mis plantitas, en disfrutar la comida, en sentir el tiempo como tiempo.
El otro día vi una entrevista de Mariana Enriquez donde decía que ella lee para sentir que una hora es una hora, a mi eso no me pasa tanto leyendo sino con las películas. Tampoco con las series, con las películas. No sé si es porque ya estoy entrando en esa de romantizar mis depresivos veintes, pero fue la época donde más vi cine, con muchisima variedad gracias a mi elección de carrera. Miraba demasiado, por obligación, por placer, para salir, por lo que sea. Después vino la crisis y cero cine, pero también mi vida (como la de todos) no sólo está medio dividida por etapas de vocación y de enfermedades mentales, sino por mi relación con los distintos tipos de arte.
1990 - 2000: ansiedad, imaginación.
2000 - 2010: depresión, crisis vocacional, diseño.
2010 - 2020: depresión, cine, crisis vocacional.
2020 - actualidad: ansiedad, salud.
En mi defensa puedo decir que de algo me recibí y me gusta mi trabajo en salud, pero mi relación con el arte siempre fue rara. Con la literatura me amigué más rápido, tengo mis épocas, pero es un lugar muy seguro para mí. De hecho, si tengo que elegir tres actividades para hacer el resto de mi vida, leer estaría ahí, junto con nadar y cocinar. Pero con el cine tengo una relación amor/odio. A veces me gustaría no pensar tanto las cosas y dejar a mi ascendente en piscis simplemente ser, en lugar de darle vueltas a todo, analizar todo, intentar entender todo.
Hoy aprendí que en un mundo y una realidad que te ahoga de estímulos, de plataformas donde cada una crea un algoritmo perfectamente armado para tus gustos en ese momento y mil opciones de todo, elegir una película y brindarle toda tu atención puede ser ese escape de todo lo que te roba el tiempo en el dia a dia, que está hecho para robar tu tiempo, atención y, un poquito, las neuronas. Capaz queda en uno crear esas nuevas conexiones neuronales. ¿Para qué? ni idea, capaz sólo para sentir el tiempo como realmente es.