lunes, 23 de junio de 2025

Herederos

Mucho se habla de lo que heredamos, de esos mandatos que tenemos que no son tan nuestros o sí pero al pensarlos como propios, incomodan. La sociedad cambia rápido, muy rápido, y cada generación va a pensar que ciertas cosas eran mejores y, con un poco de perspectiva, algunas peores. A veces la romantización es el único camino que queda para afrontar ciertas cosas.

Una vez leí que el primer pensamiento que tenemos es lo que la sociedad nos inculcó y el segundo lo que de verdad pensamos, al registrar y re pensar ese primero. Así aprendí a juzgar menos, a no pensar tanto en los demás e intentar no pensar tampoco tanto en mí, ni mis acciones o mis decisiones, pero la ansiedad siempre se hace presente. 

A veces veo ciertas reacciones en mamá o en papá y entiendo por qué salen en mí. Ojo, siguen siendo mías y por lo tanto son mi responsabilidad. Se puede ver cómo una herencia de actitudes defensivas, dar demasiado para el resto y que la prioridad nunca se enfoque en una, ese típico self sacrifice mezclado con egoísmo, algo contradictorio. Asumo que la parte de hija única puede girar para cualquier lado, para algunos somos bastante giles, para otros buscadores de atención, muy sensibles y nada trabajadores porque "siempre tuvimos todo". Real que leí todo esto en diez minutos, entiendo que hoy en día cualquiera opina de cualquier cosa, pero que se yo, yo no me preguntó eso de los demás (solo de mí y mi complejo de heroína de distopia ya muy lejos de lo teen).

La herencia es grande y diversa, mucho positivo, algo negativo y últimamente decidí que entre mis no negociables está nunca dejar de romantizar mi vida. Nací con un mundo interno gigante y la realidad siempre se queda un poco atrás, pero capaz es cuestión de mezclar ambas cosas. De lo que sí estoy segura es de usar esa cosita de protagonista para algo bueno, interno y externo. El lado que no me encanta de ese mundo tan amplio que tengo adentro es la ansiedad, pero como estamos en modo convivencia con los demonios lo único que te pido es que no te frenes, generame miedo por los mil escenarios que no pasaron pero con guiones distintos, en situaciones diversas, con elencos que roten. Me niego a que me consuma la ansiedad SIEMPRE por lo mismo. 

Voy a agarrar de la mano a todos mis demonios, algo así como una fila de jardín pero con inseguridades, miedos y preocupaciones y las voy a llevar conmigo. Si quieren soltarse, está bien y sino serán bienvenidas porque yo no pienso parar.


lunes, 9 de junio de 2025

Map of the soul: persona

Extraño un poco cuando internet se trataba de buscar, podía estar horas y horas y horas buscando. A riesgo de sonar media jack sparrow, me acuerdo de ver la sinopsis de una serie completamente random o de un comentario de algún desconocido recomendando algo onda Begin Human y pasarme horas buscando el primer capítulo, encima un piloto. La precariedad de todo era increible pero entrañable. También de buscar otra serie y terminar viendo el primer capítulo de la segunda temporada y claramente no entender nada. De entrar a minimo siete páginas de libros o actualizarlas todos los días a ver si habían subido alguno de los que me interesaban (hoy en día en todos lados). De aburrirme de la música que escuchaba y decirme a mí misma "es hora de música nueva" y poner en alguna página mis gustos para que me recomiende algo nuevo o tener una lista preparada con discos para el día que la banda ancha y el ares le sonrieran a mi computadora. 

Se expandió tanto tanto todo que hasta perderse es abrumador, es como si estar aburrido fuera un pecado porque cada segundo de tu atención tiene que desarrollarte algun tipo de necesidad nueva: un libro que salió ayer, un hobby que tenés que empezar mañana, unas botas que sería lindo comprar aún cuando usas zapatillas todos los días. Hasta se perdió esa cosa tan linda y genuina de querer algo, de buscar algo, ese slow burn con la vida. Quizás esto es la versión tecnológica de esa sensación que te da el comer una golosina de cuando eras chica y que no tenga el mismo sabor y no entender muy bien por qué. Pero es innegable que la forma de consumir información cambió, que todos de alguna manera peleamos o nos dejamos vencer por los algoritmos. Incluso agotados por lo ya consumido dejamos de hacer lo que realmente queremos o deseamos o, de tan cansados, no sabemos ni lo que queremos o deseamos.

Un poquito antes de la pandemia me costaba dormir, probaba vídeos random en youtube para ver si ayudaba y en una de esas noches puse un vídeo de cocina, me calmaba escuchar el ruido del cuchillo cortando vegetales, particularmente todos los youtubers veganos trasmitían una calma envidiable. Estando despierta me hipnotizaba un poco ver esas imagenes tan cuidadas de una actividad que puede llegar a ser un enchastre. Un día me dije: yo puedo hacer eso, así empecé a cocinar. Es un poco dejar que la vida te lleve, el tema es cuando otras cosas, servicios y productos se disfrazan de la vida. Es un poco dificil de dilucidar. 

Capaz hoy en día es un poco más dificil escuchar mis necesidades reales entre tantas impuestas, incluso cuando se trata de cosas que disfruto, pero después pienso que el huevo Kinder tiene el mismo sabor que todas esas mañanas cuando mi abuela me daba el desayuno y estaba ese paquetito ovalado blanco y naranja esperandome. O los palitos de la selva con el mismo sabor que cuando iba al colegio. Puede que todo dependa de mí y de tener cierta precaución con los algoritmos, una fuerza interna con la que pueda crear mi mapa, quiero navegar ese barco pirata cómo yo quiero, cuando yo quiero, no cuando alguna plataforma brillosa me lo diga. Necesito un descanso tecnológico hasta descifrar qué realmente quiero.