Mucho se habla de lo que heredamos, de esos mandatos que tenemos que no son tan nuestros o sí pero al pensarlos como propios, incomodan. La sociedad cambia rápido, muy rápido, y cada generación va a pensar que ciertas cosas eran mejores y, con un poco de perspectiva, algunas peores. A veces la romantización es el único camino que queda para afrontar ciertas cosas.
Una vez leí que el primer pensamiento que tenemos es lo que la sociedad nos inculcó y el segundo lo que de verdad pensamos, al registrar y re pensar ese primero. Así aprendí a juzgar menos, a no pensar tanto en los demás e intentar no pensar tampoco tanto en mí, ni mis acciones o mis decisiones, pero la ansiedad siempre se hace presente.
A veces veo ciertas reacciones en mamá o en papá y entiendo por qué salen en mí. Ojo, siguen siendo mías y por lo tanto son mi responsabilidad. Se puede ver cómo una herencia de actitudes defensivas, dar demasiado para el resto y que la prioridad nunca se enfoque en una, ese típico self sacrifice mezclado con egoísmo, algo contradictorio. Asumo que la parte de hija única puede girar para cualquier lado, para algunos somos bastante giles, para otros buscadores de atención, muy sensibles y nada trabajadores porque "siempre tuvimos todo". Real que leí todo esto en diez minutos, entiendo que hoy en día cualquiera opina de cualquier cosa, pero que se yo, yo no me preguntó eso de los demás (solo de mí y mi complejo de heroína de distopia ya muy lejos de lo teen).
La herencia es grande y diversa, mucho positivo, algo negativo y últimamente decidí que entre mis no negociables está nunca dejar de romantizar mi vida. Nací con un mundo interno gigante y la realidad siempre se queda un poco atrás, pero capaz es cuestión de mezclar ambas cosas. De lo que sí estoy segura es de usar esa cosita de protagonista para algo bueno, interno y externo. El lado que no me encanta de ese mundo tan amplio que tengo adentro es la ansiedad, pero como estamos en modo convivencia con los demonios lo único que te pido es que no te frenes, generame miedo por los mil escenarios que no pasaron pero con guiones distintos, en situaciones diversas, con elencos que roten. Me niego a que me consuma la ansiedad SIEMPRE por lo mismo.
Voy a agarrar de la mano a todos mis demonios, algo así como una fila de jardín pero con inseguridades, miedos y preocupaciones y las voy a llevar conmigo. Si quieren soltarse, está bien y sino serán bienvenidas porque yo no pienso parar.